Actividades realizadas:
1) Prueba de permanencia en el sofá de mi casa.
Objetivo: existen múltiples explicaciones que justifican la práctica de tan doloroso ejercicio. Por un lado, se busca acostumbrar a las posaderas del deportista a un contacto prolongado con un asiento, así como evaluar las reacciones del cuerpo. Por otra parte, y dado que las ventanas del salón de mi casa están en el tejado, se intentó recrear lo más fielmente posible un escenario soleado pero con temperatura moderada, que es el que encontraremos en Islandia.
Metodología: asentamiento fijo durante tres horas en el sofá de piel de mi casa (que, mediante una extrapolación de resultados, da una realidad casi exacta de lo que suponen siete horas en una bicicleta), bajo la directa incidencia de los rayos solares. Se aprovechó para comer allí mismo, recreando una prueba de avituallamiento en ruta. Se visionó, además, la jornada del día del Giro de Italia, para redondear el panorama.
Observaciones: Durísimo ejercicio que pone a prueba no sólo la resistencia física, sino también la mental. Soy consciente de que no hay que empezar la casa por el tejado, y quizá me he excedido con una prueba digna de todo un triatleta. Por lo tanto, tras finalizar (extenuado), decidí llevar a cabo la actividad 2, más propia de quien apenas ha completado una sexta parte del programa de entrenamiento.
2) 15 minutos de carrera, comenzando a un ritmo lento e incrementándolo en los últimos 5 hasta que no pudiera más. Estiramientos. 30 minutos de flexiones diversas (abdominales, pectorales, barra). 30 minutos de carrera suave hasta llegar a casa. Ni un estiramiento allí.
Objetivo: Lograr una buena forma física como paso previo al contacto con la bicicleta. Las flexiones no tienen ninguna utilidad.
Incidencias: Tremendas agujetas al día siguiente.
Observaciones: Buena resistencia, siempre y cuando el ritmo sea moderado. Mucho sufrimiento cuando éste se incrementa. He comprobado que me cansa mucho menos correr por la la ciudad. El ir cambiando de calle e ir viendo gente parece que me distrae y me canso menos que si voy en línea recta por la orilla del río. Contrapartida: polución abundante, semáforos en rojo. Dadas las tremendas agujetas que hoy tengo, posiblemente me vaya a nadar, deporte que guarda un sinfin de similitudes con el ciclismo.
18 mayo 2005
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